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Cuidar en casa

Contratar apoyo de cuidado en Chile: tareas, turnos y costo

Cómo definir el trabajo, elegir la modalidad, organizar la semana y dejar acuerdos claros con quien cuidará en casa.

Lectura de 6 minutos · Actualizada el 15-10-2026

Cuando tu mamá o tu papá prefiere seguir viviendo en su casa, muchas familias deciden contratar a una cuidadora o a un cuidador para algunas horas del día, para la noche o para toda la semana. Es una decisión que puede funcionar muy bien si se prepara con cariño y con orden. Esta guía te ayuda a definir el trabajo, elegir la modalidad, organizar los turnos y dejar acuerdos claros, pensando tanto en la persona que recibe apoyo como en quien lo entrega.

Empieza por describir el trabajo

«Cuidar a mi mamá» puede significar cosas muy distintas. Antes de publicar un aviso o llamar a una empresa, anota qué se necesita realmente en un día normal:

Las primeras tres las puede hacer una persona con experiencia y buena disposición. Las tareas de salud requieren más cuidado: pregunta al equipo del Cesfam o al médico tratante cuáles puede hacer alguien sin formación técnica y cuáles conviene que haga una TENS o una enfermera. Así evitas pedirle a alguien algo para lo que no está preparado.

Describe también el entorno: si hay escaleras, si la casa tiene baño adaptado, si hay que salir a controles con frecuencia y qué materiales están disponibles (silla de ducha, alza baño, cama clínica). Esa información ayuda a quien postula a decidir si el trabajo le acomoda.

Elige la modalidad que corresponde

En Chile hay dos caminos frecuentes:

La modalidad depende de las funciones y de cómo se organiza el trabajo, no del nombre que aparezca en un aviso. La Dirección del Trabajo tiene información clara sobre los derechos del trabajo de casa particular y puedes consultarla directamente si tienes dudas sobre tu caso.

Sueldo y tarifa no son lo mismo

Como referencia legal, la Dirección del Trabajo informa que el ingreso mínimo mensual para personas de 18 a 65 años es de $553.553 desde el 1 de mayo de 2026. Es el piso legal para una jornada completa, no un precio de mercado del cuidado. El costo real de contratar incluye además cotizaciones previsionales y de salud, el seguro que corresponda, vacaciones, reemplazos y, a veces, alimentación o movilización.

Si contratas a una empresa, en cambio, recibirás una tarifa por hora, por turno o mensual que ya incluye su organización. Pide que te detallen qué cubre: reemplazos, supervisión, materiales y qué pasa si la persona asignada se enferma. Para hacer cuentas con distintas combinaciones de horas y días, usa la calculadora del sitio.

Arma una semana que se pueda sostener

Dibuja una semana completa, con mañana, tarde y noche, y pon quién cubre cada bloque: la cuidadora contratada, cada familiar, un centro de día o un programa municipal. Incluye los fines de semana, los feriados y las vacaciones. Una persona que vive en la casa también tiene derecho a sus descansos; no está disponible las 24 horas.

Un ejemplo: la señora Rosa, de 84 años, vive en La Florida. Su hija trabaja en el centro y su hijo vive en Rancagua. Contrataron a una cuidadora de lunes a viernes durante el día; las noches las cubre la hija, que vive con ella; el sábado va el hijo y el domingo se turnan. Para febrero, cuando la cuidadora sale de vacaciones, acordaron con tiempo una reemplazante recomendada por ella misma. Tener ese plan escrito les evitó correr a última hora.

Las reglas de jornada han tenido cambios graduales en los últimos años. Antes de fijar horarios definitivos, revisa la normativa vigente en la Dirección del Trabajo o consulta a alguien que te asesore.

Conversa con calma con quienes postulan

La entrevista es el momento para conocerse. Algunas preguntas útiles:

Si es posible, que la persona mayor participe de la entrevista o al menos de un primer encuentro. Su comodidad y la confianza que se genere son parte central del acuerdo. Pide los documentos de identidad y los certificados de formación por un canal seguro y llama a las referencias con autorización de quien postula.

Si contratas una empresa, pregunta cómo selecciona a su personal, quién supervisa, cómo se cambia a una cuidadora si no hay buena química y a quién llamas si surge un problema.

Prepara una buena inducción

Los primeros días marcan la relación. Prepara una hoja sencilla con:

Evita entregar claves bancarias, tarjetas o acceso a cuentas por comodidad. Si hay compras, acuerden un fondo para gastos con boletas. Es una forma de cuidar a todos.

Cuida también a quien cuida

El trabajo de cuidado es exigente física y emocionalmente. Una cuidadora que puede descansar, que sabe a quién preguntar y que siente que su trabajo es valorado cuida mejor y se queda más tiempo. Pregunta cada cierto tiempo cómo se siente, qué le está costando y qué haría más fácil su día. Si la carga aumenta, por ejemplo porque tu mamá necesita más ayuda de noche, conversa un nuevo acuerdo en vez de sumar tareas de a poco.

Si en tu familia alguien cuida sin recibir pago, puede obtener la credencial de persona cuidadora completando el módulo de cuidados del Registro Social de Hogares; da acceso a atención preferente en algunos servicios. Revisa también la guía sobre cuidados en casa y Chile Cuida.

Deja los acuerdos por escrito

Un contrato o un acuerdo escrito con tareas, horario, remuneración o tarifa, forma de pago, descansos y forma de avisar ausencias protege a ambas partes. Guarda los comprobantes de pago y de cotizaciones. Mantén el cuaderno de cuidados (lo que pasó en el día, cómo comió, cómo durmió) separado de los documentos laborales.

Revisen el acuerdo cada algunos meses o cuando cambien las necesidades. Si en algún momento el cuidado en casa deja de alcanzar, eso no es un fracaso: puede ser el momento de conocer residencias o estadías transitorias.

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